viernes, 23 de marzo de 2012

Golfeando por tierras de Sanabria III: Camino del Picón (2079 m)

Tierras altas de Sanabria. Montañas de raíces antiguas y nombres sonoros, rotundos.
Queremos subir al Picón  (2079 m), y pasar el camino entretenidamente. A veces algunos tramos se hacen áridos y pesados, más si cabe con viento frío racheado y de lado, o sin que se mueva una brizna de nada y con sol a plomo sobre la coronilla.
En invierno, si nieva, se acumulan espesores de nieve más que respetables, que estamos bastante altos y casi casi en primera línea de choque en el paso de las borrascas del NW.

Desde la Laguna de Los peces hacia el NW se ve un camino que pasa junto a éste refugio desatartalado.
No empezamos muy bien. Nada más dejar la laguna de los Peces, unos kilómetros más arriba de San Martín de Castañeda, el camino bien marcado nos lleva a unas llanuras altas y algo desniveladas: lo suficiente como para que parezca que nunca se acaba de subir. Tanto que es habitual que en las depresiones se acumule agua y veamos pequeñas lagunas temporales. Nos podríamos tirar así horas: No acabamos de ver la cumbre, no dejamos de subir, a menudo nos sentimos desorientados, pero ¿Dónde estámos? en La Plana, señores, en La Plana. La toponimia es así de explícita.
La Plana es el testimonio fehaciente del arrasamiento erosivo del sistema montañoso que, durante la orogenia Hercínica (Paleozoico), compactó y elevó sobre el océano de entonces todo éste territorio. Los avatares de millones de años barrieron sus capas superiores y quebraron su roquedo cristalino con múltiples fallas que delimitaron un sistema de bloques.  Esos bloques respondieron desigualmente a los movimientos tectónicos de la orogenia Alpina: la Plana es claramente un bloque elevado, destacándose sobre los valles tapizados de sedimentos y hundidos a varios centenares de metros de su "cumbre". Una lección de relieve germánico fácil de percibir aquí.

Si quitamos la Laguna de Fueyo Grande, así es la ruta hasta el collado en que ésta se encuentra.

Una vez en el collado de Fueyo Grande, la topografía se va haciendo algo más variada. Si hartos de monotonía nos hemos ido hacia la ladera NNW de La Plana, habremos disfrutado de un paisaje algo más diverso, pues se ven suaves laderas y valles glaciares tapizados de pradería de altura. Pero habremos caminado bastante más incómodos ciertamente, sobre duras almohadillas de céspedes,  brezos, arándanos, tojos y enebros.

Cara NNW de la Plana, hacia el arroyo de San Pedro.
Aunque el principal agente de modelado que formó el aspecto actual de ésta zona es también el hielo glaciar del Würm, en éste primer tramo de recorrido por las sierras la morfología es más suave y de formas más redondeadas que las que veremos al tomar el ramal serrano que nos lleva al Picón. El motivo es principalmente la litología cristalina de granitos y gneises fracturados que tienden a formar esos relieves menos bruscos.
A partir de la laguna, tomando el escondedizo sendero que se veía al descender a ésta, pronto se rompe el paisaje: cambia la litología a esquistos y cuarcitas, y el ataque erosivo de los glaciares marca filos y bordes delimitando abruptos valles. La manifiesta disimetría de vertientes entre ambos lados de las sierras favoreció también esa mayor incidencia del hielo en la cara norte.

Cara Norte de la Cabrera Baja.



Sobre el suelo raquítico de éstas vertientes se detectan en algunos puntos retoques periglaciares en apariencia poco activos, como éstos lóbulos por pequeños movimientos de terreno debidos a la presencia de agua/hielo y pendiente local. La disposición de la vegetación los delata en las pendientes, y también en zonas llanas, bajo las macollas de los céspedes almohadillados que tapizan los depósitos morrénicos depositados tras el deshielo final de los glaciares.

En el centro de la fotografía y hacia la izquierda, la brecina florida marca los lóbulos típicos de dinámica de laderas.
Más muestras de retoques periglaciares: las pedreras. Estabilizadas o no, de cuarcitas, de pizarras, de esquistos o de lo que toque. Son una de las formas más comunes de este sistema morfoclimático, bien formando conos y taludes rocosos, o como ríos de piedras.

Canchal o pedrera activa de esquistos.
A la presencia de agua en el escaso suelo, sus ciclos de hielo y deshielo a menudo diarios, y la poco a poco colonización vegetal de las pedreras, se deben formas también significativas de las dinámicas periglaciares: los suelos ordenados y  formas de evolución, las redes y escalones. Sin que con ello pueda confirmar una tendencia en la zona, hay muestras también hacia la Sierra del Eje con cantos algo clasificados (cara SE del Sextil). En muchos casos es posible que no se pueda apreciar bien si hay o no clasificación de tamaños porque la vegetación ha ido colonizando buena parte de las superficies y ahora los tapa. Sería necesario mucho más estudio que el derivado de sólo algunos paseos por éstas cumbres.

Al pie del mismo Picón encontramos éstos suelos en redes algo desdibujados por la fuerte pendiente.
El Picón está señalizado con un gran hito formado con los cantos de cuarcita que lo tapizan, y también un vértice geodésico. Desde allí pueden verse paisajes con lecturas muy diferentes: el valle de Encinedo y La Baña con sus explotaciones a cielo abierto de pizarra hasta llegar a Valdeorras. El impacto ambiental visual es altísimo y el económico también: algo así como veinte años de prosperidad económica relativa, sobre todo durante los años del ladrillazo. En éste tiempo el sector de la pizarra ha empleado a la población activa no cualificada que quedaba en la Cabrera Baja, y a más del 50% de la población activa total, frenando temporalmente la despoblación galopante. Por lo mismo, esa dependencia ha sido la puntilla, teniendo en vilo a buena parte de los habitantes de la Cabrera una vez que es notorio que la burbuja inmobiliaria se desinfla sin contemplaciones. Quizás la ganadería tradicional y los cultivos de subsistencia acolchen temporalmente las dificultades económicas.

Canteras de La Baña desde el Picón.
Hacia el S y SW las despobladas tierras del entorno de Peña Trevinca: valle alto del río Tera y la comarca de Sanabria, tierras de los municipios de Porto (Zamora), Viana do Bolo y A Veiga (Orense). Paisajes poco alterados, milagrosamente libres de aerogeneradores, urbanizaciones de recreo y estaciones de esquí. Despoblación rural de amplios territorios tras la creación de la escalera de presas con fines de generación eléctrica en los sistemas del Sil y del Tera, en los años de Paco Medallas. Había que electrificar España y no se podía parar en minucias: expropiaciones ruinosas de lugareños, emigración, declive económico de lo que fueron tierras de ganadería próspera hasta mediada la década de los 50. Algunos pueblos bajo las aguas de los embalses, y alguno que literalmente se lo llevó por delante el río enfurecido en una noche negra. Y no pasó nada, no hizo falta casi ni enterrar a los muertos porque la mayoría ni aparecieron.

Circo colgado sobre la Laguna de La Baña, umbrales rocosos y al fondo la cuerda de Peña Trevinca (2125 m).
Cuatro comarcas vecinas: La Cabrera, Sanabria, Valdeorras y O Bolo. Un entorno difícil, apto para aprovechamientos extensivos y poca población. Algunos problemas comunes: envejecimiento galopante de la población, despoblación, aislamiento, ausencia de servicios y pésimas comunicaciones, pocas alternativas económicas. Dos soluciones diferentes: aprovechamiento intensivo de recursos naturales a corto plazo con mano de obra poco cualificada e intensa destrucción del entorno, frente a escasa manipulación aparente del mismo e intento de fomentar el turismo rural como complemento a la ganadería y agricultura tradicionales. Ninguno de los dos modelos puede sacar pecho, ambos son un fracaso actual palpable.

El Picón y sus 2079 m sobre el nivel del mar.
Éste es el Picón: tanto hablar de él y no os lo había presentado aún. Con su doble señalización de vértice y mojón de piedras, se identifica muy bien desde otros puntos de las sierras cercanas, siendo una referencia útil para situar sobre el mapa otros puntos que nos puedan interesar.

Lago de La Baña desde el Picón.
Al Monumento Natural del Lago de La Baña se llega oficialmente por una insufrible y polvorienta pista de servicio para los camiones de las canteras. En un recodo, un pequeño apartadero señalizado marca el inicio de la ruta a pie hasta éste lago de origen glaciar represado por una morrena. Sinceramente a mí tras llenarme de polvo de pizarra hasta en rincones desconocidos de mi cuerpo, se me quitaron las ganas de ir. Espero que haya otra ruta más grata para llegar, y si no, hay mil lagos y lagunas en la zona preciosos.

Siempre el curioso que por éstas comarcas se acerque, si abre convenientemente sus sentidos, seguro que entiende la lección de la paciencia, la constancia y la moderación. Adaptarse sin que ningún uso supere el punto de no retorno. Y si no, al menos llenará los pulmones de aire limpio y tonificará las piernas.

http://www.aveiga.es/
http://www.pobladores.com/channels/lugares_y_ciudades/Viana_del_Bollo
http://www.portodesanabria.es.vg/
http://www.concellodobarco.org/
http://www.labana.webnooficial.com/

sábado, 18 de febrero de 2012

PROBLEMAS EN EL EMBALSE DE PRADA, ORENSE.

http://pradaweb.blogspot.com/2012/02/informacion-sobre-el-embalse.html

Es inevitable acordarse de la maldita presa de Ribadelago, más teniendo en cuenta que también la construyó la misma empresa chapuzas, el estilo "Pepe Gotera y Otilio" tan español: Moncabril. Ésta xuntanza de golfos desvergonzados hizo varias de éstas obras en la red hidrográfica del Sil en los años 50, bajo la capa del régimen de por aquel entonces.

"A Fidel González, desaparecido en la tragedia 9-1-59 su esposa e hijos para perpetuo recuerdo", Ribadelago Nuevo.
Total, allí no había más que sucios aldeanos medioanalfabetos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Cat%C3%A1strofe_de_Ribadelago

Éste segundo enlace es para quien a éstas alturas aún no tenga conocimiento de ésta vergüenza nacional. A las ridículas indemnizaciones a los afectados, se sumó que muchos no llegaron a cobrarlas y que las casas que se les proporcionó en Ribadelago Nuevo les fueron dadas al parecer a un precio superior. Un buen negocio, según para quien.

Y lo dejo, me cojo unos cabreos monumentales cada vez que me viene ésto a la cabeza: De hecho las fotos que saqué fueron desde muy lejos, zoom a tope.

Así estaba la Maldita en agosto de 2011

http://www.albergueria.es/anoscin.htm
http://loslugaresolvidados.blogspot.com/2008/01/presa-de-vega-de-tera.html

viernes, 17 de febrero de 2012

CABAÑEROS

Creo que me pasó a mí, pero el tiempo se escapa tan rápido que parece que lo he soñado.

Sucedió al parecer un jueves 16 de febrero: tooooda la escuela a Cabañeros a hacer lo que nos gusta hacer, que es dar una caminata por el campo, respirar hondo y ver cositas. De paso también comer unos buenos bocadillos y aprovisionarnos de ricos dulces en los pueblos toledanos. Animaba la fiesta Goyo, que se le veía muy en su salsa.
Montes de Toledo nunca defrauda. Para los más bicheros es una apuesta segura de ver animales difíciles en otros entornos. Los amantes de la flora, encuentran un espacio de estudio interesante por multitud de impactos, desde carga animal a explotación de cultivos y formaciones vegetales secundarias derivadas del carboneo, incendios, talas y cualquier impacto que se nos venga a la cabeza. Los geólogos tienen aquí un campo de observación de relieves invertidos, cuarcitas y pizarras, rañas, caza (fotográfica) de fósiles ¡Está saliendo casi un publireportaje! Las ganas de contarlo me van a hacer escribir de cabeza y me faltarán datos importantes seguro, pero no aguanto más.

Echamos a andar en el Centro de Interpretación de Torre de Abraham, pequeño y con un equipamiento a la medida: paneles, audiovisual (casi sólo visual, bueno, tenía música), una recreación de un ecosistema de ribera del lugar con reproducciones muy logradas, y algún folleto con las rutas del parque marcadas. Baños, aparcamiento, zona de merenderos, contenedores de basura, señalizaciones y carteles informativos de rutas y plantas.

Empezamos la mañana con algo de retraso, pero como el tiempo está fresco resulta que vino incluso bien para no pasar frío. El viento era casi constante y algo helado, propio para congelar narices y resecar los ojos. Por la hora no tenía pinta de que fuésemos a ver nada que no llevase plumas. Sin embargo había rastros de jabalí (Sus scrofa) por todas partes. Desde luego en Montes de Toledo no faltan éstos ricos animalillos. Podían ponerles un arado, por aprovechar el levantamiento de tierra de paso.

Arriba hozaduras y aquí encima, hozaduras y marcas de frotado de los flancos, tras un relajante baño de barro, en la base del tronco de una encina.

Buscan alimento sin piedad, ni siquiera la pedregosa raña los detiene ¡Qué destrozos harán en los cultivos! Éstos levantamientos eran constantes a ambos lados de la senda que va de Torre de Abraham a Casa Palillos.

Como el suelo donde no hay piedras es muy arcilloso, un jabalí indígena nos dejó marcada con total claridad su huella en una zona donde por fin andamos más sobre tierra que sobre piedras. Se ven perfectamente las tanto las dos pezuñas como las guardas traseras.


Ya de paso dejó lo que no le servía para alimentarse.
Entre hozaduras de jabalí, petirrojos, llanos pedregosos, cultivos y encinas aisladas, llegamos a Casa Palillos, un segundo centro de interpretación más grande y equipado que el anterior. Dispone de una exposición didáctica amplia y variada, y está bastante adaptado para personas con minusvalías.
A las cuatro de la tarde montamos una parte de la manada en los todoterrenos que el parque pone como servicio para recorrer la parte interior. Salvo alguna ruta que más o menos parcialmente entra en él, es la única forma de recorrer el interior del parque.
Aquí algunas fotos del interior en el piedemonte.

Remontando por un camino está éste Arroyo Brezoso y represado: nos instalamos con los prismáticos unos a buscar ciervos entre las matas y otros a buscar buitres leonados por las nubes.


Es invierno, la flora está en reposo y aparentemente deslucida. Sin embargo rápidamente se reconocen brezos, jaras, labiérnago, torvisco, madroño, lentisco, mirto, encinas, alcornoques y quejigos. Entre tanto matorral, se dibujaban a menudo las sendas frecuentadas por los animales: eran muy abundantes, eso me llamó la atención bastante.
En la foto de abajo se observa un mirto achaparrado a fuerza de ser comido por los ciervos: Las plantas en éste estado abundan, parece que hay sobrecarga de población de venados.


Las zonas de llanura en general han pertenecido a particulares hasta su compra por el parque y fueron objeto de diversas formas de explotación: carboneo con madera de encina y brezo, agrícola, ganado.

Y ahí están los venados: Hay grandes rebaños de hembras, crías y algún vareto. Machos se ven menos: al parecer hay uno por cada siete hembras aproximadamente. Para gestionar la gran cantidad de ejemplares, se han establecido varios corrales para atraerlos y capturarlos de forma incruenta, siendo trasladados a otras fincas. Si no es así, la presión sobre la flora del parque sería altísima.
De fondo está el Macizo del Chorito

Hubo alguna manada que tuvo la desfachatez de cruzársenos por delante del todoterreno, pero saqué la cámara demasiado tarde y sólo entró a lo lejos el último rezagado.


Así transcurrió la tarde. Muy rápidamente se echó la noche encima, que aún estamos en febrero y las horas de luz vuelan. Además de la gran cantidad de ciervos, tuvimos la suerte de ver un ejemplar joven de águila imperial y un sinfín de avefrías que no se inmutaban ante el paso del todoterreno.  El frío se fué recrudeciendo y las vistas se esfumaron poco a poco por detrás de la raña.
Y gracias a Federico por el extra.
www.parquenacionalcabaneros.com

martes, 22 de noviembre de 2011

EL SANTUARIO DE AS ERMITAS EN O BOLO, ORENSE.

Hoy cambiaremos un poco el tono y la temática del blog. Nos toca asomarnos a un rincón olvidado de España, una grieta entre las montañas tantas veces quemadas del oriente orensano. Ésta larga "grieta" es recorrida incansablemente por el río Bibey, desde las tierras de Porto en Sanabria, hasta caer al río Sil en Valdeorras.
Poco a poco el cañón se hace más estrecho y en sus máximos desniveles, a la altura de O Bolo, encontramos el desvío al santuario de As Ermitas. Literalmente nos dejamos caer hasta el río y luego subiendo por unas cortas y empinadas cuestas llegamos por su margen izquierdo al santuario local más famoso de éstas tierras orientales.

No es ni grande ni pequeño. Está aparentemente en buen estado de conservación, pero los periódicos locales y un vistazo detenido, advierten que necesita mimos. Probablemente ninguno de sus problemas sea mayor que el derivado del asentamiento de los terrenos en que se levanta, que al parecer está generando problemas de desequilibrio en su estructura, especialmente en épocas de más humedad.

A grandes rasgos consta de una iglesia de portada barroca, un edificio que albergó en su día un seminario menor, un amplio patio empedrado con un crucero en el centro, y un pequeño techado a la izquierda de la entrada, con dos nichos albergando sendos pasos de Semana Santa. Hay además otros edificios anejos que quedan entre la iglesia y la ladera del cañón. Todo ello contenido por una reja de acceso. El conjunto es armonioso y muy grato. Franquearemos la puerta para echar un vistazo detenido.
Hay varios relojes, tres de ellos de sol. Éste perdió la barra que marcaba las horas con su sombra...

...pero en otros aún se conserva....

Y por supuesto también hay relojes "normales".

No faltan blasones en las paredes, que son siempre muy fotografiados.

Este es de algún obispo, no sé si de Astorga, que es la diócesis a la que están adscritas las comarcas orientales de Orense.
Y éste es el más bonito de todos, hecho con piedra de distintos colores, y con una "graciosa" viñeta del demonio arrastrando con la cadena los huesos de un mortal pecador.

El escudo mariano preside el cuerpo central de la fachada principal de la iglesia y sobre él se encuentra el nicho con la Virgen de As Ermitas.

Según me contaron, en el interior hay una imagen de la Virgen que está oculta y que en las ocasiones en que se muestra, al retirarle la protección aparecen.... mejor callo. Una pista: tiene mucho que ver con esos ingenios mecánicos al estilo de los maragatos y similares. Dice mi abuela que a los niños y no tan niños les gustaba mucho verlo.

Multitud de detalles poblando la portada de la iglesia, en éste caso a ambos lados del balcón: aquí uno y abajo otro.
Aquí se aprecia que no le vendría mal un tratamiento de belleza a la piedra, aunque en tiempos de crisis no parerece que sea precisamente en ésto en lo que se piense.

Aquí vemos el crucero del patio, en piedra roja como los detalles principales de la fachada de la iglesia.
Un par de detalles. En la peana del crucero, cuatro calaveras vigilan a los mortales que se adentran en el patio.
Hay dos nichos como éste en el patio, conteniendo ambos tallas de madera policromada con pasos de Semana Santa. Hay además otros pasos repartidos por la aldea. Siempre fueron muy nombradas en la comarca las procesiones de Semana Santa del santuario, por lo espectacular de sus pasos y su recorrido.
Los pasos son de gran realismo, muy expresivos.

Por desgracia, la humedad y cierta exposición a la intemperie hace que la madera y la pintura estén muy afectadas y necesitan una restauración urgente y a fondo ¿hay dinero o necesitarán de algún milagro de A Santiña?
Hay que irse despidiendo, franquear la puerta en busca de nuevas perpectivas. Hay que dar una vuelta por la aldea envuelta en una quietud asombrosa en esa mañana de verano.

Una vista del patio y parte del santuario sacada entre unos olivos, para remarcar que el clima aquí es marcadamente templado. Especies como olivos, higueras y las vides cultivadas y recolectadas heroicamente en bancales, demuestran un microclima notablemente más suave, distinto al resto de la comarca.
Un último detalle de las torres y sus relojes, esculturas y campanas.

Algún Santiago Matamoros con espada y todo también andaba por allí.

Un vistazo a las viñas, algunas por desgracia abandonadas sea por la despoblación galopante de la zona o por que el esfuerzo para su cultivo hace que compense comprar la uva fuera.

Ya de camino a la carretera principal, una última parada para ver allí abajo el santuario sumergido en su paz y ajeno al trajín de los siglos en su calma de piedra.
www.asermitas.com

jueves, 25 de agosto de 2011

Golfeando por tierras de Sanabria II

Mi pequeño tesoro, el pedrusco de mis amores... el ortogneis Ollo de sapo.


 Un ortogneis polémico. Para expertos, la memoria del ITGE 1:50000 número 229 diferencia el gneis Ollo de Sapo con megacristales (cuarzo, albita, moscovita, sericita,biotita y feldespato potásico) y algunos minerales accesorios, y el gneis Ollo de Sapo de grano fino (cuarzo, sericita y clorita englobando granos de cuarzo, feldespato, esquistos y cuarcitas).
 Éste es el resultado de ésta manufactura de orfebrería natural, sencillamente precioso. Se pueden ver los bonitos cuarzos azules típicos del Ollo de Sapo, a veces de un tamaño muy apreciable como en el bloque errático con que tropecé en el valle alto del Tera
Siempre me han gustado los pedruscos: construían todo lo bello y perdurable en mi imaginario infantil, escondían sorpresas como los petroglifos y estelas que a veces se encontraban en el sillar de la casa de algún aldeano o en las "pedras escritas" de los montes, túmulos, castros y todo lo misterioso y sugerente que nos lega a retazos el pasado. Y por supuesto eran una herramienta eficacísima para dejar claro a otros cuales eran los límites de mi paciencia. Sólo que era una herramienta de ida y vuelta...
 Aquí están los feldespatos enormes y saltones, como "ollos" en el bloque errático del valle. La Facies Ollo de Sapo en ésta zona está próxima a desaparecer bajo los depósitos que cubren la cuenca del Duero. Es una formación muy antigua, dicen algunos que de origen Precámbrico pero al parecer todo lo que respecta a ella es muy discutido por geólogos y otros seres encantadores y de intrincado lenguaje. Dicen en la memoria del ITGE del mapa 1: 50000 núm. 229 lo siguiente: "se trata de un conjunto de metasedimentos con foliación bien marcada, atribuídos al Precámbrico reciente (...) forman parte de una franja de más de 300 km de rocas porfiroides conocidas como  formaciòn Ollo de Sapo (nombre que proviene de los cuarzos azules que contiene) que desde la costa lucense llega hasta la provincia de Zamora, donde desaparece debajo del Terciario. No se conoce su sustrato y por tanto su potencia".
El propio ITGE y la Sociedad Geológica de España editaron en 2004 una "Geología de España" (J.A. Vera, editor principal) con una versión algo diferente. Habla del Dominio del Ollo de Sapo, donde se encuadra la Formación Ollo de Sapo que tiende a aparecer en el núcleo de anticlinales y antiformes. Descrita en como una formación porfiroide caracterizada por el azul de sus clastos de cuarzo y sobre todo por el gran tamaño de sus glándulas de feldespato (Sampelayo 1922, Parga Pondal et al, 1964). Estaría intercalado entre las pizarras y cuarcitas del Ordovícico inferior y series atribuídas al Cámbrico. Vemos como la atribución a un posible Precámbrico hecha en la memoria del mapa 229 se esfuma. Además de la estratigrafía, se hizo un análisis isotópico para acotar más la edad de éstos materiales, y colocan a la formación en el Arenigiense (Gebauer, Valverde Vaquero, Dunning). Sin embargo en la zona de El Cardoso, Wildberg (1989) obtuvo edades de 540 m.a. en gneises utilizando el método U-Pb en circones...
Sí, en El Cardoso, Guadalajara: porque a la formación se le atribuye ahora una continuidad de 570 km, desde la costa de Lugo hasta el Sistema Central en Guadalajara.
Hay más: Ignacio Meléndez Hevia en su "Geología de España. Una historia de seiscientos millones de años" (Ed. Rueda 2004) da también algunas indicaciones sobre ésta roca compleja en las páginas 177-178. Es de agradecer el esfuerzo notable de ésta obra para hacer asequible una materia tan especializada como la geología, y de un lugar tan enrevesado como la Península Ibérica. Habla de un calentamiento intenso de materiales muy antiguos debido a la orogenia Hercínica que iniciaría una migmatización, es decir, una fusión inicial de materiales. Los materiales afectados habrían sido posiblemente acumulaciones de productos volcánicos extruídos haría 500 m.a durante un proceso de rifting que adelgazó la corteza. Pero añade que otros autores lo asocian a una intrusión magmática a gran escala asociada al mismo proceso de rifting durante el Cámbrico y el Ordovícico: sería una roca granítica a la que el calentamiento asociado a la orogenia Hercínica habría tuneado con un aspecto metamórfico. Por último indica que hay dataciones radiométricas que traen sorpresas y atribuyen edades de 1500 a 1800 m.a. a algunos minerales de ésta roca... para que nos dé algo.
 El glaciarismo que modeló el territorio de Sanabria durante el Würm arrancó y transportó bloques del Ollo de Sapo y luego los abandonó relativamente pulidos en el sitio donde le cuadró el deshielo paulatino con motivo del fin de la glaciación, hará como una docena de miles de años. Éste se quedó ahí tirado, esperando todo el tiempo para que fuese a hacerle fotos y arrumacos, admirando sus enormes cristales de feldespato y sus más escondidos cuarzos azules.
 Por aquí se va directamente al paraíso, al menos al paraíso de los ociosos como yo, pues no creo que tuviese mucha gracia quedarse en otras épocas unos días con las vacas en los chozos que se construían los paisanos del lugar para refugiarse de las inclemencias y las alimañas como zorros, lobos y osos. 
Con ésta foto acabamos hoy, un detalle más de ésta bonita y misteriosa roca que cruza desde las costas del norte de Galicia hasta el Guadarrama castellano, sin perder la oportunidad de esconderse un poco para quebradero de cabeza de sus estudiosos y morbo de sus simples admiradores. Los estudios recientes citados en la "Geología de España" son bastante prolijos en detalles incomprensibles para legos y he tratado de extraer lo más inteligible. El profesor Ignacio Meléndez trata de acercarnos de forma entretenida y cercana a un tema peliagudo. La memoria del mapa geológico 229 no aporta mucho más de lo reseñado, es bastante escueta en comparación con otras de la misma serie: y es que España en 1981, época en que se publicó éste ejemplar que cito, estaba cómo no en crisis...